Casi ninguna pared es perfectamente plana, sobre todo si tu vivienda ha pasado por alguna reforma o tiene ya unos cuantos años. Un desconchón aquí, un resalte allá, una zona donde el yeso quedó algo más grueso que el resto... son cosas que casi no se notan hasta que pones una lámpara de pie cerca y la luz empieza a marcar cada imperfección. La buena noticia es que arreglarlo no requiere obra ni un albañil especializado: con masilla Aguaplast, una llana y un poco de paciencia, cualquiera puede dejar una pared lista para pintar o alicatar como si fuera nueva.

En muchos hogares, sobre todo tras una reforma, es habitual que aparezcan desniveles o irregularidades en las paredes. La utilización de distintas pinturas en diferentes momentos, los propios defectos de construcción del edificio, una puerta o ventana que se tapió en su día, o un simple golpe que dejó un desconchón, son solo algunos ejemplos de lo que puede provocar que una pared deje de estar lisa.
Dejar una pared tan lisa como el primer día no requiere ser albañil de oficio. Requiere elegir el producto adecuado y no tener prisa entre capa y capa.
En esta guía vemos cuándo conviene Aguaplast Standard y cuándo Capagruesa, qué herramientas necesitas, cómo aplicar la masilla guiándote con una plomada y la técnica de lijado final que deja la superficie perfectamente plana antes de pintar.
Antes de coger la espátula conviene entender de dónde viene el problema, porque no todas las irregularidades se corrigen igual. Las causas más frecuentes son la acumulación de varias capas de pintura en distintas épocas, defectos propios de la construcción del edificio que nunca llegaron a corregirse, huecos de puertas o ventanas que se tapiaron en alguna reforma anterior, y golpes o desconchones puntuales que dejan un hueco visible en la superficie.
También es habitual encontrar zonas donde el enlucido original se aplicó con espesor irregular, algo que no se nota a simple vista hasta que la luz de una ventana o de una lámpara incide de lado sobre la pared. Sea cual sea el origen, el tratamiento es el mismo: rellenar, nivelar y lijar hasta que toda la superficie quede en el mismo plano.

Si se trata de una pequeña imperfección, un desconchón puntual o un desnivel poco importante, puedes usar tranquilamente Aguaplast Standard, el de toda la vida: es fácil de aplicar, se lija con comodidad y basta con una o dos capas finas. Ver precio.
Para alisar y nivelar paredes con irregularidades más importantes, lo adecuado es Aguaplast Capagruesa, pensado precisamente para aplicar espesores mayores sin que se agriete al secar. Si tu pared tiene zonas con varios milímetros de diferencia entre sí, este es el producto que necesitas, aunque el tiempo de secado sea algo mayor que el del Standard. Ver precio.

Retira el polvo, la pintura suelta o cualquier resto que pueda impedir que la masilla se agarre bien a la pared. Si la zona está muy sucia o grasienta, pasa un paño húmedo y deja secar antes de continuar. Protege el suelo con plástico o cartón, porque trabajar con Aguaplast siempre deja alguna gota, y cubre con cinta de carrocero cualquier moldura, marco o rodapié que quede cerca de la zona a nivelar.

Recoge una buena cantidad de masilla con la llana y aplícala sobre la zona a alisar. Si vas a nivelar una zona amplia, trabaja con la llana ancha para cubrir más superficie en cada pasada; para rincones y desconchones pequeños, la espátula resuelve mejor.
Para guiarte mientras aplicas el producto, cuelga la plomada cerca de la zona de trabajo: te da una referencia vertical fiable con la que comparar si la masilla está quedando a plomo o si te estás pasando de espesor en algún punto.
Aplica la masilla de forma generosa y no te preocupes por las marcas que deje la espátula. Esas irregularidades desaparecen después con el lijado; lo que no se corrige tan fácil es haberte quedado corto de producto.
No olvides aplicar al menos dos capas de Aguaplast, dejando secar bien entre una y otra. Si intentas resolverlo todo en una sola pasada gruesa, sobre todo con el Standard, es más probable que aparezcan grietas al secar.

Una vez que el material se haya secado por completo, lija la zona apoyándote en un nivel para comprobar que la pared ha quedado perfectamente plana y sin resaltes al tacto. Pasa la mano varias veces por distintos ángulos: cualquier pequeño escalón que notes ahora se va a ver mucho más una vez aplicada la pintura.
Retira bien el polvo del lijado con un paño ligeramente húmedo antes de pintar. Si el siguiente paso es precisamente pintar, en nuestra guía sobre cómo pintar sobre pladur explicamos la técnica en capas que deja un acabado sin marcas ni transiciones visibles.
Nivelar una pared no exige experiencia previa ni herramientas complicadas: con el Aguaplast adecuado, una llana y algo de paciencia entre capa y capa, esas imperfecciones que llevabas tiempo mirando de reojo pueden quedar resueltas en un fin de semana.
Si prefieres que nos encarguemos nosotros del nivelado, o de la reforma completa de la estancia, puedes pedirnos presupuesto sin compromiso.
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