Las molduras y cornisas de escayola cumplen dos funciones a la vez: ocultan la unión entre pared y techo, que casi nunca queda perfecta, y aportan ese detalle decorativo que tanto se echa en falta en las viviendas más modernas. El problema llega con los años, cuando capas y capas de pintura acumuladas empiezan a difuminar el relieve original, o cuando un golpe deja un hueco visible en el dibujo. La buena noticia es que casi nunca hace falta sustituir la moldura entera: con paciencia y los materiales adecuados, se puede devolver el detalle original sin tocar el resto.

Este tipo de reparación aparece sobre todo en reformas de viviendas antiguas, donde las molduras y cornisas originales tienen un dibujo que hoy sería carísimo de reproducir desde cero. Pero la técnica funciona igual de bien en viviendas más recientes que también hayan incorporado escayola decorativa.
La escayola es un material blando y agradecido de trabajar, pero también fácil de dañar si se va con prisa. La clave está en ir despacio en cada paso, no en usar herramientas complicadas.
En esta guía vemos cómo identificar el tipo de pintura que tiene tu moldura, cómo retirarla sin dañar el relieve, cómo rellenar los huecos con masilla de yeso fino y la técnica de lijado que devuelve el detalle original antes de repintar.

Lo primero es saber con qué tipo de pintura está tratada tu moldura, porque el método de eliminación cambia bastante según el caso. Si se pintó con pintura al agua, se puede retirar con agua: humedece la superficie con un pulverizador, deja que el agua penetre bien en la capa de pintura y retírala con un trapo y una espátula estrecha.
Si en cambio se usó otro tipo de pintura o barniz, el agua no va a servir de mucho, y en ese caso hay que recurrir a un decapante específico para pintura y barniz. Ver precio.

Eliminar las capas de pintura acumuladas es un paso que merece la pena, porque muy a menudo esas capas ocultan por completo los detalles finos del dibujo original de la moldura. Este trabajo hay que hacerlo con mucho cuidado y sin ninguna prisa: la escayola es un material bastante blando y se daña con facilidad si se raspa con fuerza.
Trabaja en tramos cortos, apoya la espátula en ángulo bajo para no clavarla en el relieve, y ve comprobando el resultado cada pocos centímetros. Si en algún punto notas que el material cede antes de tiempo, es señal de que estás siendo demasiado brusco.

Una vez limpia la moldura de pintura antigua, toca arreglar todos los desperfectos que hayan quedado a la vista. Para rellenar huecos o reconstruir parte del dibujo se utiliza masilla de yeso fino, un material que se encuentra sin problema en cualquier tienda de materiales de construcción. Ver precio.
Aplica la masilla con una espátula estrecha, siguiendo en la medida de lo posible la forma del relieve original. No pasa nada si el resultado no queda perfecto a la primera: el siguiente paso, el lijado, es precisamente el que afina el detalle.
Una vez seco el yeso, empieza a lijar la moldura con mucho cuidado. Usa esponjas de lijar o papel de grano fino, y ayúdate de cuchillas o espátulas estrechas para recuperar las líneas del dibujo original en las zonas más finas. Ver precio.
Este es el paso donde más se nota la diferencia entre una reparación apresurada y una reparación bien hecha. El grano fino y la paciencia son más importantes aquí que cualquier herramienta cara.
Retira bien el polvo del lijado con un paño o una brocha suave antes de pintar. Si la moldura forma parte de una pared que también vas a repintar por completo, en nuestra guía sobre cómo pintar sobre pladur explicamos la técnica en capas que deja un acabado uniforme sin marcas de rodillo.
Para la propia moldura, una brocha pequeña de pelo fino te va a dar mucho mejor resultado que un rodillo, sobre todo en las zonas de relieve más marcado.
Reparar una moldura de escayola es, sobre todo, una cuestión de paciencia: identificar bien el tipo de pintura, retirarla sin dañar el relieve, rellenar con masilla de yeso fino y lijar con cuidado hasta recuperar el dibujo original. El resultado, cuando se hace bien, es indistinguible de una moldura que nunca se ha estropeado.
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