Una baldosa agrietada o rota en la cocina o en el baño es de esas cosas que se ven cada día y acaban resultando molestas, pero que casi nunca justifican cambiar todo el alicatado. Es un gasto que sale caro solo por culpa de una pieza, y en la mayoría de los casos ni siquiera es necesario: con la técnica adecuada, se puede retirar la baldosa dañada y pegar una nueva sin que se note la diferencia.

Cuando compramos material para un alicatado, siempre conviene pedir algo más de lo estrictamente necesario, entre un 5 y un 10 % de más. Si tienes baldosas de sobra del mismo color y tamaño, sustituir la dañada es sencillo. Si no las guardaste en su día, también puedes optar por una pieza de tamaño igual pero color o textura distinta: el diseño moderno acepta bien ese tipo de inserciones, incluso las busca como recurso decorativo.
Si ninguna de esas opciones te convence, siempre queda la vía más directa: reparar la baldosa dañada tal cual está, sin sustituirla por otra distinta.
En esta guía vemos cómo retirar la pieza rota sin dañar las de alrededor, cómo dejar la zona lista para la nueva baldosa, qué adhesivo usar según el material y la técnica de rejuntado que deja el acabado como si nunca hubiera pasado nada.

Lo primero es quitar la pieza agrietada de la pared o del suelo, y hay que hacerlo con mucho cuidado: tanto para evitar daños en las baldosas vecinas como para no romper la pieza dañada en trozos aún más pequeños, lo que complica bastante la retirada.
Empieza limpiando las juntas alrededor de la baldosa con un cuchillo o una espátula muy fina, retirando toda la lechada que la sujeta a las piezas de al lado. Con la junta ya liberada, la baldosa se afloja mucho más fácilmente.

Con la baldosa fuera, hay que limpiar el reverso de la pieza nueva de cualquier resto de adhesivo o mortero antiguo, para que el nuevo pegamento agarre bien y no queden zonas más altas que el resto del alicatado.
Un truco que funciona muy bien: sumerge la baldosa en agua y déjala toda la noche en remojo. Por la mañana, los restos de pegamento antiguo se retiran en apenas un minuto de trabajo, sin necesidad de rascar con fuerza. No olvides tampoco limpiar la pared o el hueco donde va a ir la baldosa, retirando cualquier resto de pegamento que haya quedado pegado.
Con el trabajo de preparación terminado, toca elegir el pegamento adecuado. Lo habitual es usar un pegamento específico para cerámica, que se vende en cualquier tienda de bricolaje o en tiendas especializadas en azulejos; el pegamento para mármol también es una buena opción si no encuentras el de cerámica. Ver precio.
Si no tienes a mano ninguno de los dos, un pegamento de dos componentes de base epóxica y sin disolventes también resuelve el trabajo perfectamente, y tiene la ventaja de que aguanta bien tanto en pared como en suelo. Ver precio.

Lubrica los bordes y el reverso de la baldosa con el pegamento elegido y pégala con firmeza en su hueco, apretando lo suficiente para que agarre bien desde el primer momento. Un truco útil antes de fijarla definitivamente: coloca la baldosa ya pegada sobre una hoja de plástico y deja que seque durante unas horas, preferiblemente toda la noche, antes de llevarla a su posición final en la pared o el suelo.
Pasadas entre cinco y seis horas desde que se pegó la baldosa, ya se puede aplicar la lechada en las juntas. Un pequeño truco de acabado: añade un poco de pegamento epóxico a la lechada, alrededor de una cuarta parte de su volumen total, para que quede algo más resistente que una junta normal. Este mismo método sirve también para volver a pegar un azulejo que se haya caído de la pared sin llegar a romperse.
Reparar una baldosa rota es un trabajo que cualquiera puede hacer en una tarde, siempre que se respeten los tiempos de secado y se elija el adhesivo adecuado para cada superficie. El resultado, con un poco de cuidado, queda igual de sólido que el resto del alicatado original.
Si prefieres que nos encarguemos nosotros de la reparación, o de la instalación de un alicatado completo, puedes pedirnos presupuesto sin compromiso.
Aviso de afiliación: algunos enlaces de este artículo son enlaces de afiliado de Amazon. Si compras a través de ellos, Manitas en León puede recibir una pequeña comisión sin que el precio cambie para ti. Esto nos ayuda a seguir publicando guías y análisis. Gracias por tu apoyo.
