Quitar el papel pintado tiene fama de ser una tarea engorrosa, y en parte lo es, sobre todo si se intenta hacer con prisa o sin la técnica adecuada. Tirar del papel a lo bruto suele terminar en trozos pequeños y en una pared con marcas que luego cuesta disimular. Pero si sigues el proceso en el orden correcto, remojando antes de rascar y respetando los tiempos de cada material, la tarea deja de ser un suplicio y se convierte en un trabajo de una tarde.

El papel pintado no se rasca, se disuelve. En cuanto se entiende esa diferencia, el trabajo deja de dar tanta guerra.
En esta guía vemos cómo identificar el tipo de papel que tienes instalado, la técnica de remojado y raspado que funciona en la mayoría de los casos, el tratamiento especial que necesita el papel vinílico y qué tener en cuenta según el tipo de pared que haya debajo.

Antes de coger la espátula conviene saber qué tipo de papel tienes y cuánto tiempo lleva instalado. Si no lleva muchos años puesto, es probable que se trate de un papel extraíble, pensado precisamente para despegarse sin esfuerzo y casi de forma inmediata, sin necesidad de remojado.
El problema aparece con el papel más antiguo, que suele requerir un proceso bastante más completo: remojado previo con agua y una solución decapante, y raspado posterior con espátula. Si además el papel incorpora materiales no porosos, como el vinilo, la retirada se complica todavía más.

Para retirar el papel antiguo, primero hay que remojarlo con agua mezclada con una solución decapante específica para papel pintado. Ver precio. Aplícala sobre todo el papel para que el pegamento usado en su día se disuelva y permita retirarlo sin arrancar trozos de la pared.
Lo ideal es trabajar por secciones pequeñas, más o menos un metro cuadrado cada vez, y aplicar la solución con un pulverizador manual en vez de empapar toda la pared de golpe. Ver precio.

Cuando el papel esté bien mojado y haya pasado un tiempo prudente, empieza el trabajo de raspado con una espátula ancha. En este punto ya no hay que tener cuidado con el propio papel, que se va a dañar por completo, sino con la pared que queda debajo.

Si el papel que tienes incorpora materiales no porosos, como el vinilo, la retirada va a ser más difícil, porque al ser resistente al agua no deja que el remojado llegue a la capa de pegamento de debajo. En este caso hay que lijar o perforar ligeramente la capa superior antes de remojar, para que el agua consiga penetrar hasta la capa inferior.
Este trabajo hay que hacerlo con cuidado, porque si se hace con demasiada fuerza se pueden generar desperfectos importantes en la pared. Solo tiene sentido en papeles resistentes al agua y no extraíbles; en cualquier otro caso, basta con el remojado normal.
Una vez retirado el papel, es habitual que queden restos de pegamento pegados a la pared. Para esto resulta muy útil una mezcla a partes iguales de agua y vinagre, aplicada con un paño. Si esa solución casera no consigue disolverlo del todo, existen soluciones eliminadoras de adhesivo específicas en tiendas de bricolaje; al usarlas, protege siempre los ojos y las vías respiratorias. Ver precio.
El tipo de pared que tienes debajo del papel influye bastante en cómo de fácil resulta el trabajo. Si es una pared de yeso tradicional, raspar el papel suele ser bastante sencillo. Si en cambio es una pared de pladur, hay que ir con más cuidado, porque el material es más sensible y los daños que puede sufrir son más graves si se raspa con fuerza excesiva. Si después de retirar el papel necesitas repintar la pared, en nuestra guía sobre cómo pintar sobre pladur explicamos toda la preparación necesaria antes de aplicar la primera capa.
Respecto al tiempo de remojo, como máximo hay que dejar el papel media hora en remojo, para que haya buen resultado y para que el yeso de debajo no se sature de agua. Pasado ese tiempo, ya se puede empezar a raspar con cuidado, para no dañar la pared que queda al descubierto.
Retirar papel pintado deja de ser una tarea temida en cuanto se entiende que la clave está en el remojado, no en la fuerza. Identifica bien el tipo de papel, respeta los tiempos, y ve por secciones pequeñas: con eso, la pared queda lista para lo que venga después, ya sea pintarla o volver a empapelarla.
Si prefieres que nos encarguemos nosotros de todo el proceso, puedes pedirnos presupuesto sin compromiso.
Aviso de afiliación: algunos enlaces de este artículo son enlaces de afiliado de Amazon. Si compras a través de ellos, Manitas en León puede recibir una pequeña comisión sin que el precio cambie para ti. Esto nos ayuda a seguir publicando guías y análisis. Gracias por tu apoyo.
