Un desconchón que no deja de crecer, una grieta que apareció después del verano, un tabique que hay que levantar para ganar una habitación más. La albañilería es uno de esos oficios que casi nunca se necesita con antelación: aparece el problema y hace falta alguien de confianza que lo resuelva sin dar más vueltas de las necesarias. En Manitas en León llevamos años atendiendo este tipo de arreglos a domicilio, desde la reparación puntual de un azulejo hasta la preparación completa de una pared para pladur.

El término albañil significa maestro u oficial de albañilería, y designa a la persona con conocimientos profesionales y experiencia que se dedica al oficio de la construcción, reformas, renovación y reparación de edificaciones en general.
Tiene a su cargo a los peones y aprendices, y sigue las indicaciones del maestro de obras o de un aparejador. Es una persona que realiza todo tipo de trabajos básicos de construcción: alzado de muros, paredes y tapias, colocación de cubiertas y canalizaciones de fluidos sin presión, apertura de zanjas, llenado y nivelado de encofrados con hormigón, preparación de cemento y otras tareas de obra no especializadas.

Un buen albañil está preparado tanto para construir una casa desde cero como para hacer esas pequeñas reparaciones y reformas de interior o exterior de tu vivienda. Es uno de los gremios más polivalentes, en el sentido de que están preparados para acometer una amplia variedad de tareas relacionadas con la construcción.
El trabajo del albañil también es necesario para preparar y para finalizar el trabajo que llevan a cabo otros gremios. Por ejemplo, el albañil preparará las paredes para que el fontanero pueda instalar las nuevas conducciones de la calefacción, y después se encargará de dejar las paredes listas para la pintura. Si esa es la fase que te toca a ti, en nuestra guía sobre cómo pintar sobre pladur explicamos la preparación y la técnica de aplicación paso a paso.
Es difícil resumir todos los trabajos que llevan a cabo los profesionales de la albañilería, pero hemos hecho una lista con las reparaciones del hogar más comunes que requerirán este tipo de mano de obra:

Lo barato, al final, suele salir caro. Un presupuesto muy ajustado no siempre significa falta de profesionalidad, pero rara vez incluye la calidad que una reforma necesita para durar.
El trabajo de un albañil consiste, en muchas ocasiones, en realizar una reforma o reparación bastante aparatosa. Acudir a una persona sin experiencia o con materiales poco fiables puede hacer que el desembolso final se duplique o incluso se triplique al tener que corregir después lo mal hecho.
Por pequeña que sea la obra, es importante recordar que va a durar mucho tiempo, o al menos esa es la intención. Además del dinero, solucionar trabajos de albañilería con personas no profesionales puede suponer riesgos reales para ti y tu familia: desde un resbalón por una baldosa mal colocada hasta un susto mayor por un tabique mal construido.
Contar con un profesional del gremio te da, sobre todo, dos ventajas: experiencia para afrontar imprevistos que puedan surgir durante la reforma, y mejores materiales, gracias al conocimiento acumulado de haber probado muchas opciones del mercado y, en ocasiones, acuerdos con marcas de calidad a precios más ajustados.
Encontrar un albañil hoy puede parecer sencillo gracias a internet, pero la cantidad de información disponible es tan alta que a veces resulta confusa. El verdadero problema no es encontrar nombres, sino saber si puedes confiar en esa persona, si su experiencia y la calidad de sus materiales son las que dice tener, y si vas a quedar satisfecho con el resultado.
En Manitas en León facilitamos ese primer contacto: rellena el formulario detallando el servicio que necesitas, describe con el mayor detalle posible la tarea de albañilería a resolver, y te ayudamos a que el trabajo se realice de forma óptima y eficaz.
En tareas sencillas, como tapar un pequeño agujero con masilla o reparar un azulejo suelto del baño, no es estrictamente necesario recurrir a un albañil profesional. En estos casos suele bastar con la ayuda de un manitas: una persona habilidosa, capacitada para realizar pequeñas reparaciones del hogar sin excesiva complejidad, como desatascar el desagüe de un lavabo o tapar unos agujeros en la pared con masilla o yeso.
La principal ventaja de contratar a un manitas suele ser el ahorro, además de la cercanía y la flexibilidad de horarios. Para el resto de casos, cuando la avería sea más grave o de mayor envergadura, sigue siendo recomendable acudir directamente a un albañil.
El coste de los materiales, como azulejos, lavabos o grifos, siempre corre por tu cuenta. Sin embargo, tendrás que acordar con el albañil si eres tú o es él quien se encarga de trasladarlos hasta el domicilio, algo que depende bastante de dónde compres el material.
Si acudes a una tienda especializada y ya tienes claras las referencias que quieres (marca, material, tamaño), es posible que los propios dependientes te ofrezcan un albañil de confianza para realizar la reforma, de forma que no tengas que preocuparte de nada más allá de recibir el material en casa. En otros casos, el albañil y la tienda no tendrán ninguna vinculación, y serás tú quien contacte con un profesional independiente y reserve los materiales por tu cuenta.
Sea cual sea el caso, también puedes pedirle consejo al propio albañil aunque no esté asociado a ninguna tienda: sabrá recomendarte el azulejo y los materiales más adecuados para el tipo de reforma que vas a realizar. Por ejemplo, si vas a reformar un baño pequeño, es probable que no te recomiende azulejos muy grandes, ya que exigirían muchos cortes y el resultado final no sería tan estético.
Si vas a hacer una reforma, reparación o modificación del revestimiento de alguna estancia de tu casa, necesitas una licencia de obra siempre que se vea afectada la estructura del interior de la vivienda. Incluso para cambiar o sustituir algún aparato sanitario puede ser necesaria una licencia de obras.
La licencia de obras menores es el documento que te acredita como responsable de la reforma dentro de tu vivienda. La documentación y los requisitos varían según el ayuntamiento de cada localidad, así que si estás pensando en una reforma o reparación de cierta envergadura, te recomendamos acudir directamente a tu ayuntamiento para informarte de los requisitos y documentos necesarios.
