Enciendes la calefacción por primera vez en la temporada y algo no va bien: un radiador se queda frío por arriba y caliente por abajo, otro hace un ruido raro de burbujeo, y la caldera parece esforzarse más de lo normal para calentar lo mismo de siempre. Casi siempre el culpable es el mismo: aire acumulado dentro del circuito. Purgar los radiadores es de esas tareas que dan un poco de respeto la primera vez, pero que se resuelven en cinco minutos por radiador en cuanto le coges el truco, y la diferencia en rendimiento se nota de inmediato.

Un radiador que no calienta por arriba casi nunca está averiado. Lo que tiene, en la inmensa mayoría de los casos, es aire dentro, y el aire no conduce el calor como el agua.
En esta guía vemos por qué se acumula ese aire, cómo saber cuándo toca purgar, qué herramientas necesitas, el procedimiento correcto paso a paso, y cómo comprobar y reponer la presión de la caldera una vez terminado, que es el paso que casi todo el mundo se salta.
El circuito de calefacción está pensado para funcionar lleno de agua, sin bolsas de aire por medio. Ese aire suele entrar durante el llenado inicial del sistema, tras una reparación en la instalación, o de forma progresiva por pequeñas microfugas en juntas y purgadores con el paso de los años. Como el aire pesa menos que el agua, tiende a subir y quedarse acumulado en la parte alta del radiador, que es justo la zona que notas fría al tacto mientras la parte baja sí calienta con normalidad.
Esa bolsa de aire no solo reduce la superficie útil del radiador para transmitir calor: también obliga a la caldera a trabajar más tiempo para alcanzar la temperatura que le has pedido, lo que se traduce en un gasto de gas o de electricidad mayor del necesario. Y hay un efecto secundario que mucha gente no relaciona con el aire en el circuito: si una habitación no calienta bien, tiende a acumular más humedad ambiental, sobre todo en las esquinas más frías. Si además de un radiador que no calienta empiezas a notar manchas o ese olor característico a cerrado, te interesa revisar nuestra guía sobre cómo eliminar la humedad y el moho de una pared.
El aire acumulado tampoco es el único motivo por el que una habitación cuesta más de calentar de lo normal. Si además de purgar notas que la estancia sigue fría, puede que el problema venga de las propias ventanas: en nuestra guía sobre cómo aislar ventanas del frío sin cambiarlas explicamos cómo reducir esas pérdidas sin necesidad de cambiar la carpintería.
Como norma general, conviene purgar todos los radiadores de la casa al menos una vez al año, justo antes de que empiece el frío de verdad, y repetirlo puntualmente en el radiador concreto que dé señales de tener aire durante la temporada.


Repite el mismo proceso en cada radiador de la vivienda, empezando siempre por el más cercano a la caldera y terminando por el más alejado, ya que así el aire tiende a ir empujándose en la dirección correcta dentro del circuito.
Este es el paso que casi todo el mundo olvida, y es tan importante como el purgado en sí. Cada radiador que purgas deja salir una pequeña cantidad de agua del circuito, y si purgas varios seguidos, la presión general del sistema puede bajar más de la cuenta. Consulta el manómetro de tu caldera: lo habitual es que la presión en frío deba mantenerse entre 1 y 1,5 bar, aunque conviene confirmar el rango exacto que indica el manual de tu modelo. Ver precio.
Si la aguja ha caído por debajo del mínimo, la mayoría de calderas tienen una llave de llenado, manual o de rellenado rápido, que permite recuperar la presión en unos segundos. Si tu caldera necesita una revisión más completa antes de que llegue el invierno, en nuestra guía sobre cómo revisar la caldera antes del invierno repasamos el resto de comprobaciones básicas que puedes hacer tú mismo.
Si te cansa tener que purgar a mano cada temporada, existen purgadores automáticos que se instalan sustituyendo la válvula manual y liberan el aire acumulado por sí solos, sin que tengas que intervenir. Ver precio. Son especialmente útiles en radiadores de difícil acceso, como los que quedan detrás de muebles empotrados, aunque no eliminan del todo la necesidad de revisar la instalación de vez en cuando.
Si después de purgar toda la instalación algún radiador sigue sin funcionar como debería, o detectas alguna fuga en las válvulas mientras revisas cada uno, nuestro servicio de fontanería a domicilio en León puede revisar el circuito completo. Y si lo que prefieres es que nos encarguemos de la puesta a punto de toda la calefacción antes del invierno, sin tener que ocuparte tú de nada, nuestro servicio de bricolaje a domicilio se encarga también de este tipo de revisiones estacionales.
Purgar los radiadores es una de esas tareas de mantenimiento que cuestan muy poco tiempo y ahorran bastante dinero durante toda la temporada de frío. Hazlo cada año antes de encender la calefacción por primera vez, revisa la presión de la caldera después, y presta atención a cualquier radiador que vuelva a dar señales de tener aire durante el invierno.
Si prefieres que revisemos toda tu instalación de calefacción antes de que llegue el frío, puedes pedirnos presupuesto sin compromiso.
Aviso de afiliación: algunos enlaces de este artículo son enlaces de afiliado de Amazon. Si compras a través de ellos, Manitas en León puede recibir una pequeña comisión sin que el precio cambie para ti. Esto nos ayuda a seguir publicando guías y análisis. Gracias por tu apoyo.
