Cómo revisar la caldera antes del invierno: mantenimiento básico que puedes hacer tú mismo

Cada año pasa lo mismo: llega el primer día realmente frío, enciendes la caldera después de meses parada, y algo falla justo cuando más la necesitas. La mayoría de esos sustos de última hora se evitan con una revisión de diez minutos hecha con tiempo, antes de que el frío apriete de verdad. No hace falta ser técnico para las comprobaciones básicas; lo que sí hace falta es saber exactamente dónde está el límite entre lo que puedes revisar tú mismo con seguridad y lo que debe quedar siempre en manos de un profesional.

Revisando el manómetro de presión de una caldera
Las comprobaciones seguras que puedes hacer tú mismo son externas: presión, ventilación, limpieza y testigos. Todo lo que implique abrir el quemador o tocar la parte de gas de la caldera es trabajo de un técnico certificado, sin excepciones.

En esta guía repasamos qué puedes revisar tú mismo con total seguridad antes de que empiece la temporada de frío, y en qué casos, por tu propia seguridad, hay que dejar paso a un profesional.

Por qué conviene revisarla antes de que llegue el frío

Una caldera que ha estado parada todo el verano acumula pequeños problemas que pasan desapercibidos hasta que vuelve a exigirse: presión que ha ido bajando poco a poco, polvo acumulado en rejillas de ventilación, radiadores con aire tras meses sin circular agua. Ninguno de ellos es grave si se detecta a tiempo, pero cualquiera de ellos puede dejarte sin calefacción justo el fin de semana más frío del año, cuando además cuesta mucho más conseguir cita urgente con un técnico.

Esta revisión previa cobra todavía más sentido si tu vivienda combina la caldera con algún radiador eléctrico de apoyo en zonas puntuales, como el baño o un despacho. En ese caso conviene tener claro qué tipo de radiador conviene a cada estancia; lo explicamos con detalle en radiadores eléctricos, de aceite o infrarrojos.

Comprobar la presión: el primer vistazo

El manómetro de la caldera, normalmente un reloj con una aguja y una zona verde marcada, te dice de un vistazo si el circuito tiene la presión adecuada. Con la calefacción fría, la aguja debería quedarse dentro de la zona verde, en torno a 1-1,5 bar según el modelo. Si está por debajo, la mayoría de calderas domésticas incorporan una llave de llenado que permite recuperar presión en segundos, sin ninguna herramienta especial. Ver precio.

Purgar los radiadores antes del primer encendido

Tras meses sin funcionar, es habitual que se haya acumulado aire en los radiadores, lo que reduce su rendimiento y obliga a la caldera a trabajar de más. Este es un paso tan importante que le hemos dedicado una guía completa: en cómo purgar los radiadores paso a paso explicamos la técnica exacta, con la llave que necesitas y el procedimiento correcto.

Ventilación y limpieza: comprobaciones seguras

Limpieza de la rejilla de ventilación cerca de una caldera

Las rejillas de ventilación de la sala donde está instalada la caldera no deben taparse nunca, ni siquiera parcialmente con cajas o muebles: son las que permiten la entrada de aire necesaria para una combustión segura. Revisa que estén completamente despejadas y, si acumulan polvo, límpialas con un paño seco.

Por fuera, retira el polvo acumulado en la carcasa de la caldera con un paño seco, sin usar agua ni productos de limpieza directamente sobre el aparato. Esta limpieza externa es completamente segura y no requiere abrir ninguna parte del equipo.

Testigos, pilotos y termostato

Comprueba que los testigos luminosos del panel de la caldera se encienden con normalidad al arrancarla, y que ninguno muestra un código de error o un color distinto al habitual. Aprovecha también para comprobar el termostato de la vivienda: cambia las pilas si lleva tiempo sin hacerlo y confirma que responde correctamente al subir o bajar la temperatura de consigna. Ver precio.

Cuándo hay que llamar a un técnico sí o sí

Hay señales que no admiten bricolaje bajo ningún concepto, porque afectan directamente a la seguridad de la vivienda. Si notas olor a gas cerca de la caldera, si el testigo de la llama parpadea de forma irregular o se apaga sola, si aparece un código de error en el panel, o si detectas hollín o manchas oscuras alrededor del equipo, deja de usarla y llama a un técnico certificado de inmediato. Por seguridad, es muy recomendable tener instalado un detector de monóxido de carbono cerca de la caldera, sobre todo si está en una zona interior de la vivienda. Ver precio.

Si el problema viene de la instalación de fontanería asociada a la caldera, como una fuga en las conducciones, nuestro servicio de fontanería a domicilio en León puede ayudarte a localizarla y repararla.

El mantenimiento anual obligatorio no es opcional

Todo lo anterior son comprobaciones externas que cualquiera puede hacer con seguridad, pero no sustituyen la revisión periódica que la normativa de instalaciones térmicas exige para calderas de gas, a cargo de una empresa instaladora autorizada. Esa revisión incluye la limpieza del quemador, el análisis de combustión y la comprobación de la estanqueidad del circuito de gas, tareas que nunca deben hacerse sin la formación y las herramientas adecuadas. Considera las comprobaciones de esta guía como el complemento de ese mantenimiento profesional, no como un sustituto.

Trucos para no llevarte sustos

  • Haz la revisión con tiempo, al menos un mes antes de que necesites encender la calefacción en serio, para poder pedir cita con un técnico sin agobios si hace falta.
  • Guarda la factura del último mantenimiento anual: te sirve de referencia para saber cuándo toca el siguiente.
  • Anota la presión habitual de tu caldera cuando funciona bien, así detectas antes cualquier caída anormal.
  • No esperes al primer día de frío para hacer estas comprobaciones: si hay que pedir cita con un técnico, mejor hacerlo con margen.
  • Aprovecha para revisar el resto de la casa de cara al invierno: una caldera a punto rinde mucho mejor si además reduces las pérdidas de calor por las ventanas. Lo explicamos en cómo aislar ventanas del frío sin cambiarlas.

Si el termostato o alguno de los componentes eléctricos de la caldera te dan problemas, nuestro servicio de electricidad a domicilio en León puede revisarlo sin necesidad de tocar la parte de gas del equipo.

Diez minutos de revisión, un invierno sin sobresaltos

Revisar la presión, purgar los radiadores, comprobar la ventilación y vigilar los testigos son tareas seguras que cualquiera puede hacer en poco tiempo, y que evitan la mayoría de los sustos de última hora con la calefacción. Para todo lo demás, especialmente cualquier cosa relacionada con el gas o el quemador, la única opción sensata es un técnico certificado.

Si prefieres que revisemos tu instalación de calefacción de forma completa antes del invierno, puedes pedirnos presupuesto sin compromiso.

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